viernes, 14 de agosto de 2009

¿Hacia d贸nde corres?


Mi amigo cuenta la historia de algo que sucedi贸 mientras su pap谩 estaba cazando venados en los bosques de Oregon.

Con el rifle acunado en el hueco de sus brazos, su padre iba por un antiguo camino de le帽adores casi borrado por la exuberante espesura. Ca铆a la tarde y estaba pensando en regresar al campamento cuando oy贸 un ruido en los arbustos cerca de 茅l. Antes que tuviera oportunidad de levantar el rifle, un bultito casta帽o y blanco corri贸 hacia 茅l a toda velocidad.

“Todo sucedi贸 tan r谩pido, que pap谩 apenas tuvo tiempo de pensar. Mir贸 hacia abajo y all铆 estaba un conejito casta帽o (en extremo agotado) acurrucado contra sus piernas entre sus botas. La cosita temblaba como una hoja, pero all铆 estaba sin moverse.

Esto era sumamente raro. Los conejos silvestres tienen miedo de la gente, y ni siquiera es f谩cil llega a ver alguno… mucho menos uno que venga y se siente en nuestros pies.

Mientras pap谩 trataba de encontrarle explicaci贸n a aquello, otro actor entr贸 en la escena: M谩s abajo en el camino una comadreja salt贸 al camino, cuando vio a mi padre (y a la que consideraba su presa, sentada a sus pies) el predador qued贸 congelado, el hocico jadeante, los ojos con un brillo rojo.

El conejo, exhausto por la persecuci贸n, estaba a solo minutos de la muerte. Pap谩 era su 煤ltima esperanza de refugio. Olvidando su natural recelo y miedo, el animalito instintivamente se hab铆a pegado a 茅l buscando protecci贸n de los afilados dientes de su implacable enemigo”.

El padre de mi amigo no lo decepcion贸: alz贸 su rifle, apunt贸 y dispar贸 al suelo justo debajo de la comadreja. El animal pareci贸 saltar casi recto al aire un par de pies y entr贸 disparado hacia el bosque de nuevo, a toda velocidad que sus patas le permit铆an.

Durante un rato el conejito no se movi贸. Sigui贸 echado all铆, acurrucado entre los pies del hombre, en la tarde que ca铆a poco a poco, mientras 茅l le hablaba suavemente.

¿A d贸nde fue? No pienso que te molestar谩 por un tiempo. Parece que esta noche te has librado de la trampa.

Pronto el conejito se fue saltando, alej谩ndose de su protector para entrar en el bosque.

¿A d贸nde corres, querido, en momentos de necesidad?

¿A d贸nde corres cuando te persiguen predadores como los problemas, las preocupaciones y los temores?

¿D贸nde te escondes cuando tu pasado te persigue como un lobo implacable, tratando de destruirte?

¿D贸nde buscas protecci贸n cuando las comadrejas de la tentaci贸n, la corrupci贸n y la maldad amenazan con vencerte?

¿A d贸nde te vuelves cuando tu energ铆a se agota… cuando la debilidad te embarga y sientes que no puedes huir por m谩s tiempo?

¿Te vuelves a tu protector, Aquel que est谩 firme con los brazos abiertos, esperando porque vuelvas y te refugies en la seguridad de todo lo que 脡l es?

Salmos 3. 3-6 Reina Valera 1960 (RVR60)

Mas t煤, Jehov谩, eres escudo alrededor de m铆;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Y 茅l me respondi贸 desde su monte santo. Selah
Y despert茅, porque Jehov谩 me sustentaba.
No temer茅 a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra m铆.

(Credito: www.cristianos.com)

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