sábado, 12 de diciembre de 2009

“salvado de las aguas”


Moisés parece significar “salvado de las aguas”
Elegido por Dios para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud egipcia. Líder durante la peregrinación por el desierto. Gran legislador del pueblo hebreo.

Moisés debió haber nacido en el 1525 A.c. Su hermano Aarón tenía 3 años más que él y su hermana, María, también era mayor. Cuando nació Moisés, los hijos de Israel ya estaban en Egipto unos 135 años. Los hebreos se habían multiplicado rápidamente. Como los egipcios necesitaban mano de obra barata para sus construcciones, los tenían sujetos a trabajos forzados. Pero cuanto más los oprimían, "tanto más se multiplicaban y crecían". Entonces ordenaron matar a todos los hijos varones que nacieran.

Al nacer Moisés, su madre lo puso en un arca de juncos en las aguas del Nilo. La visita de la hija de Faraón para "lavarse" en sus aguas, hizo que lo encontrara. La princesa tomó al niño como hijo propio, y contrató a la propia madre de Moisés como su nodriza.

La educación hogareña inculcó en el niño el amor a Dios y el sentido de la misión de su vida. Moisés fue instruido "en toda la sabiduría de los egipcios". Bajo los sacerdotes llegó a dominar las letras, la literatura, las ciencias y la religión egipcia. Le prepararon también para el mando militar y el conocimiento de las leyes. Su aspecto exterior, su vestido, su conversación, su conducta y su cultura pudieron haber sido completamente egipcios, pero su corazón nunca llegó a serlo. Su carácter, su religión y su lealtad siguieron siendo hebreos.

Un día, defendiendo a un hebreo, mató a un capataz egipcio y temiendo las represalias Moisés huyó de Egipto, encontrando refugio en Madián (península del Sinaí, donde habitaban descendientes de Abrahán) Moisés vivió allí muchos años como pastor y con gente hebrea, entre ellos Jetró. Entró al servicio de éste, y con el tiempo su hija Séfora llegó a ser su esposa.

Dios se le apareció en una zarza ardiendo y le encargó que volviera a Egipto para liberar a los hebreos. Dudando de su capacidad, puso a Dios dificultades, pero éste las fue eliminando una a una y Moisés finalmente aceptó la misión de liberar al pueblo, con la ayuda de su hermano Aarón.

Diez plagas cayeron sobre el país antes que el rey dejara salir al pueblo. Con la última, la muerte de los primogénitos, el faraón llamó a Moisés de noche y le dio la orden de que los hebreos salieran del país. Después del paso del mar Rojo, donde Dios se comportó como Salvador de su Pueblo, los hebreos llegaron al monte Sinaí

En el monte, recibió de Dios los Diez Mandamientos. En su ausencia el pueblo erigió un becerro de oro, que estaban adorando cuando regresó. Rompió las 2 tablas. Pero intercedió en favor de Israel, y Dios los perdonó. Después de haber castigado adecuadamente al pueblo. Durante los meses que estuvieron en el Sinaí, construyeron el tabernáculo.

Después de aproximadamente un año junto al monte Sinaí, se codificaron sus leyes, se construyó el tabernáculo y se organizó el culto; luego Israel salió hacia Canaán. El pueblo se rebeló contra Moisés y propuso una vez más regresar a Egipto. Moisés y Aarón pecaron también. Como resultado, se les negó el privilegio de introducir a Israel en la Tierra Prometida. Finalmente acamparon frente a Jericó, que estaba del otro lado del Jordán. Moisés designó a Josué como su sucesor poco antes de su muerte. Con él entraría el Pueblo en la Tierra Prometida.


Profeta del Antiguo Testamento

Moisés y Abraham son los dos personajes más famosos del Antiguo Testamento. Los dos más grandes amigos de Dios en la antigüedad.

Moisés fue libertador del pueblo de Israel.

La historia de Moisés se encuentra en el segundo libro de la S. Biblia, el Libro del Exodo, uno de los libros más hermosos y emocionantes de toda la literatura universal. Ningún buen cristiano debería quedarse sin leer el Exodo no sólo una vez sino muchas veces. Su lectura le hará un gran provecho a su alma.

Cuenta el libro del Exodo que empezó a gobernar a Egipto un faraón que no quería a los israelitas y dio una ley mandando que todo niño varón que naciera había que matarlo. Y un día nació una bellísimo niño de la tribu de Leví. Sus padres lo escondieron para que no lo fueran a matar los soldados del faraón, pero como el niño lloraba y podían oírlo desde la calle, dispuso entonces la madre echarlo entre un canasto, que ella había forrado con brea por fuera, y dejarlo flotando sobre las aguas del río Nilo.

Y sucedió que fue la hija del faraón a bañarse al río Nilo y al ver el canasto sobre el agua mandó un nadador a que lo sacara. Y allí encontró el hermoso niño que lloraba. Se compadeció de él y en ese momento llegó la hermanita del niño, que estaba escondido entre los matorrales de la orilla observando, y le propuso que ella lo podía conseguir una señora para que criara al niño. La hija del rey aceptó y fue llamada la mamá a quien la princesa le pagó para que criara al pequeñín, al cual le puso por nombre Moisés, que significa: salvado de las aguas.

La hija del faraón adoptó a Moisés como príncipe y lo hizo educar en el palacio del rey donde se educaban los que iban a ser gobernantes de la nación. Esta educación tan esmerada le sirvió mucho después para saber gobernar muy bien al pueblo de Israel.

Cuando Moisés fue mayor, un día vio que un egipcio atormentaba a un israelita y por defender al israelita hirió gravemente al egipcio. Lo supo el rey y lo iba a mandar matar, y entonces Moisés salió huyendo hacia el desierto.

En el desierto encontró a unas pastoras que no podían dar de beber a sus rebaños porque unos pastores muy matones se lo impedían. Como él era un buen luchador las defendió y les permitió dar de beber a sus ovejas. Las muchachas le contaron esto a su padre y el buen hombre mandó llamar a Moisés y lo encargó de cuidar sus rebaños en el desierto. Allí estuvo por siete años, dedicado a la meditación y a la oración, y ese tiempo le fue muy útil porque pudo conocer muy bien el desierto por donde más tarde iba a conducir al pueblo de Israel.

Moisés se casó con Séfora, la hija del dueño de las ovejas, y de ella tuvo dos hijos: Eliécer y Gerson.

Un día mientras cuidaba las ovejas en el desierto vio Moisés que un montón de espinas ardían entre llamaradas pero no se quemaban. Lleno de curiosidad se acercó para ver qué era lo que pasaba y una voz le dijo: "Moisés, Moisés, quítate las zandalias porque el sitio que estás pisando es sagrado".

Le preguntó: ¿Quién eres Tú Señor?

La voz le respondió: Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. He oído las lamentaciones de mi pueblo de Israel y he dispuesto bajar a ayudarlos. He dispuesto liberarlos de la esclavitud de Egipto y llevarlos a una tierra que mana leche y miel. Yo te enviaré al faraón para que los deje salir en libertad.

Moisés preguntó: ¿Señor, y si me preguntan cuál es tu nombre, qué les diré?

El Señor le respondió: Yo soy Yahvé. Yo soy el que soy. Irás a los israelitas y les dirás: "Yahvé, que es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob me envía a vosotros". Luego reunirás a los ancianos de Israel, y con ellos irás al faraón a pedirle que deje salir libre al pueblo. El faraón se negará pero yo haré toda clase de prodigios para que los dejen salir".

Moisés dijo al Señor: ¿Y qué demostración les voy a hacer para que sepan que sí voy de parte de Dios?

El Señor le respondió: Echa al suelo tu vara de pastor. Moisés lanzó al suelo su vara o bastón que se convirtió en serpiente.

Dios le dijo: Toma la serpiente por la cola.

La agarró y se volvió otra vez bastón.

Dios le dijo: esta será una de las señales con las cuales yo te voy a apoyar para que te crean.

Moisés le dijo a Nuestro Señor: "Yo tengo dificultad para hablar. ¿Por qué no mandas a otro?". El Señor le dijo: "Tu hermano Aarón, que sí tiene facilidad para hablar, te ayudará".

Moisés se volvió a Egipto y junto con su hermano Aarón reunió a los ancianos de Israel y les contó lo que le había mandado el Señor Dios. Y convirtió el bastón en serpiente para demostrarles que sí venía de parte de Dios.

Se fueron donde el faraón a pedirle que dejara salir en libertad al pueblo de Israel pero el faraón no quiso acepar sino que más bien esclavizó más a los israelitas y les puso trabajos más pesados, haciendo ladrillos. El pueblo clamó a Dios y Dios los escuchó y mandó las terribles diez plagas de Egipto.

La primera plaga consistió en que las aguas del Nilo se convirtieron en sangre, al ser tocadas por el bastón de Moisés. La segunda plaga fue una espantosa invasión de ranas por todas las casas. El faraón se asustó, pero apenas Moisés obtuvo que se acabara la plaga, ya no dejó salir al pueblo. La tercera, una nube inmensa de mosquitos que molestaban a todo el mundo. La cuarta, unos tábanos o abejones que picaban muy duro. La quinta plaga, una peste que mató el ganado. La sexta, úlceras por todo el cuerpo en la gente. La séptima plaga, una terrible granizada que destruyó los cultivos. La octava, las langostas que llegaron por millones y arrasaron con todo. La novena, tres días de tinieblas. Y la décima y más terrible, la muerte de todos los hijos mayores o primogénitos de las familias de Egipto. Ante esta calamidad, el faraón se asustó y dejó salir al pueblo de Israel.

Cuando el faraón asustado dio la orden de que los israelitas podían salir de Egipto donde estaban como esclavos, todos ellos se apresuraron a abandonar el país con sus animales y cuanto tenían dirigidos por Moisés. Pero al llegar al Mar Rojo vieron que el ejército egipcio venía a perseguirlos. Asustados clamaron a Dios y entonces el Señor mandó a Moisés que tocara con su bastón el mar. Inmediatamente se abrieron las aguas en dos grandes murallas y el pueblo pasó a pie por terreno seco hasta la otra orilla. El ejército del faraón quiso pasar también, pero por orden de Dios, Moisés tocó otra vez con su bastón las aguas y estas se cerraron y ahogaron a todo el ejército perseguidor. En ese día el pueblo aumentó su fe en Dios y creyó en Moisés su profeta.

En el desierto faltó el agua y el pueblo se moría de sed. Moisés, por orden del Señor, golpeó con su bastón una roca y de ella brotó una fuente de agua en la cual bebió todo el pueblo y bebieron sus ganados.

La gente empezó a sufrir hambre y a protestar. Entonces Dios hizo llover del cielo un pan blanco y agradable. La gente al verlo decía: ¿Maná? (que en su idioma significa ¿Qué es esto?). Dios le dijo a Moisés: "Este es el pan con el cual los voy a alimentar mientras se encuentran en el desierto". Y así durante 40 años el maná fue el alimento prodigioso que los libró de morirse de hambre.

Moisés subió al Monte Sinaí y allí Dios le dio los diez mandamiento, escritos en dos tablas de piedra. Y prometió que quien los cumpla tendrá siempre sus bendiciones y su ayuda.

Moisés tuvo que sufrir mucho porque el pueblo era rebelde y muy inclinado al mal, pero Dios se le aparecía y hablaba con él como un amigo de mucha confianza. Inspirado por Nuestro Señor dio Moisés al pueblo unas leyes sumamente sabias que fueron después muy útiles para conservarlos en las buenas costumbres y preservarlos en la fe.

Cuando el pueblo pecaba y Dios se proponía castigarlo, Moisés oraba por el pueblo pecador y Dios los perdonaba. Cuando los enemigos venían a atacarlos, Moisés se iba al monte a rezar. Mientras él rezaba con las manos levantadas triunfaba el ejército de Israel. Pero cuando Moisés dejaba de rezar, era derrotado el pueblo de Dios. Por eso entre dos hombre le tenían los brazos levantados para que no dejara de orar mientras duraba la batalla. Es que por ser tan amigo de Dios, conseguía de El cuanto le pedía en la oración.

Dios lo hizo subir a un Monte desde donde pudo ver la Tierra Prometida. Y allí murió y lo enterraron los ángeles. Nunca más hubo otro hombre que hablara con Dios de tú a tú, como Moisés y que hiciera tantos milagros y prodigios. Hasta que llegó Nuestro Señor Jesucristo, nuevo Moisés, pero muchísimo más poderoso y santo que él, porque Jesús es a la vez Dios y hombre.

La Biblia dice que en la antigüedad no hubo un hombre tan humilde y tan manso como Moisés. Que este gran amigo de Dios nos consiga de Nuestro Señor la gracia de ser mansos y humildes, y de permanecer siempre amigos de Dios hasta el último momento de nuestra vida y después para siempre en el cielo. Amen.


Credito: paradios.tk

1 comentario:

Anónimo dijo...

Querido señor : MOISES NO SIGNIFICA " SALVADO DE LAS AGUAS" , el nombre de MOISES es de origen Egipcio NO HEBREO.

Su nombre en egipcio antiguo es MESSE que significa " ENGENDRADO POR ".

Por ejemplo:

RA-MESSE "engendrado por RA " ( RAMSES )

THUT-MESSSE " engendrado por THUT " ( THUTMESSES o THUTMOSSIS si lo decimos en Griego Antiguo ).

El determinativo SALVADO DE LAS AGUAS es un ERROR DE INTERPRETACION y nada mas que eso.

Los faraones egipcios tenian CINCO NOMBRES ,no uno solo , uno de esos cinco nombres establecia que ellos eran engendrados por las deidades a la que adoraban , ya fueran estas PTAH , RA, THUT u otras ..

Conclusion . MOISES en castellano , MOSHE en hebreo , MOSSIS en griego antiguo , MUSSA en àrabe significa ENGENDRADO POR no salvado de ningunas aguas , esta traducion Biblica es ERRONEA .

JOSE LOPEZ PEREZ

LA CORUÑA

ESPAÑA

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