s谩bado, 28 de febrero de 2009

Santificaci贸n

A. La importancia de una interpretacion correcta

La doctrina de la santificaci贸n adolece de malos entendidos a pesar del hecho de que la Biblia provee de una revelaci贸n extensa acerca de este importante tema. A la luz de la historia de la doctrina es importante observar tres leyes de interpretaci贸n.

1. El entendimiento correcto de la doctrina de la santificaci贸n depende de todo lo que la Escritura contenga con relaci贸n a este tema. La presentaci贸n escritural de esta doctrina es mucho m谩s extensiva de lo que parece a aquel que 煤nicamente lee el texto espa帽ol; pues la misma palabra original, griega o hebrea, que se traduce «santificar», en sus diferentes formas, se traduce tambi茅n «santo», ya sea en forma de sustantivo o de adjetivo. Por lo tanto, si vamos a contemplar esta doctrina de las Escrituras en todo su alcance, tenemos que examinar no solo los pasajes donde aparece la palabra «santificar», sino tambi茅n aquellos donde se emplea la palabra «santo» en sus distintas formas.

Lev铆tico 21:8 ilustra la similitud de significado entre las palabras «santo» y «santificar» seg煤n el uso de la Biblia.

Hablando de los sacerdotes, Dios dice: «Le santificar谩s, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo ser谩 para ti, porque santo soy yo Jehov谩 que os santifico.» La misma palabra original, usada cuatro veces en este texto, se traduce en tres formas diferentes: «santificar谩s», «santifico» y «santo».

2. La doctrina de la santificaci贸n no puede interpretarse por la experiencia. Solamente uno de los tres aspectos de la santificaci贸n se relaciona con los problemas de la experiencia humana en la vida diana. Por lo tanto, Ia ense帽anza de la Palabra de Dios no debe sustituirse por un an谩lisis de alguna experiencia personal. Aun en el caso de que la santificaci贸n estuviese limitada a la esfera de la experiencia humana, no habr铆a experiencia que pudiera presentarse en forma indiscutible como ejemplo perfecto, ni habr铆a una explicaci贸n humana de esa experiencia que fuera capaz de describir en su plenitud esa divina realidad. Es la funci贸n de la Biblia interpretar la experiencia, antes que 茅sta pretenda interpretar la Biblia. Toda experiencia que viene por obra de Dios debe estar de acuerdo a las Escrituras.

3. La doctrina de la santificaci贸n debe encuadrarse en el contexto de Ia doctrina b铆blica. El dar un 茅nfasis desproporcionado a cierta doctrina, o el h谩bito de buscar toda la verdad siguiendo solamente una l铆nea de ense帽anza b铆blica, conduce a serios errores. La doctrina de la santificaci贸n, al igual que cualquier otra doctrina de las Escrituras, representa y define un campo exacto dentro del prop贸sito de Dios, y puesto que ella tiende a fines bien determinados, sufre tanto cuando es exagerada como cuando es presentada en forma incompleta.

B. El significado de las palabras que se relacionan con la santicaci贸n

1. «Santificar», en sus varias formas, es usada 106 veces en el Antiguo Testamento v 31 veces en el Nuevo Testamento y significa «poner aparte», o el estado de separaci贸n. Tiene que ver con posici贸n y relaci贸n. La base de la clasificaci贸n es que la persona o cosa ha sido puesta aparte, o separada de los dem谩s en posici贸n y relaci贸n delante de Dios, de lo que no es santo. Este es el significado general de la palabra.

2. «Santo», en sus varias formas, es usado airededor de 400 veces en el Antiguo Testamento y 12 veces en el Nuevo Testamento, con relaci贸n a los creyentes y dando a entender el estado de separaci贸n o ser puesto aparte, o ser separado de aquello que no es santo. Cristo fue «santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores». Por consiguiente, 脡l estaba santificado. Pero hay tambi茅n algunas cosas que las palabras «santo» y «santificar», en su uso b铆blico, no implican.

a) No implican necesariamente Ia impecabilidad, pues leemos de «gente santa>>, «sacerdotes santos>>, «profetas santos>>, «ap贸stoles santos>>, «hombres santos>>, «mujeres santas>>, hermanos santos>>, «monte santo» y >. Ninguno de ellos estaba sin pecado delante de Dios. Eran santos de acuerdo a alguna norma que constituya la base de su separaci贸n de otros. Aun los cristianos de Corinto, quienes estaban cometiendo una gran falta, fueron llamados santos. Muchas cosas inanimadas fueron santificadas, y 茅stas no pod铆an estar relacionadas con el problema del pecado.

b) La palabra «santo» no implica necesariamente finalidad. Todas las personas que mencionamos en el punto anterior fueron llamadas repetidamente a unos niveles m谩s altos de santidad. Ellas fueron apartadas una y otra vez. Las personas o cosas llegaban a ser santas cuando eran apartadas para un prop贸sito santo. As铆 fueron ellas santificadas.

3. «Santo» se usa con relaci贸n a Israel cerca de cincuenta veces y con relaci贸n a los creyentes alrededor de sesenta y dos veces; se aplica solo a personas y tiene que ver con su posici贸n ante Dios. En este caso, la palabra no se asocia con la clase de vida de los creyentes. Ellos son santos porque han sido particularmente separados en el plan y prop贸sito de Dios. Son santos porque han sido santificados.

En varias ep铆stolas (Ro. 1:7; 1 Co. 1:2) los creyentes son identificados como aquellos que son «llamados a ser santos». Esto es muy enga帽oso; las palabras «llamados a ser» deber铆an omitirse. Los cristianos son santos mediante el llamado de Dios. Los pasajes antes citados no est谩n anticipando un tiempo cuando los hijos de Dios llegar谩n a ser santos. Ellos ya est谩n santificados, apartados y, por consiguiente, ya son santos.

La santidad no es algo progresivo. Cada persona nacida de nuevo es tan santa en el instante de su salvaci贸n como lo ser谩 en el tiempo futuro y en la eternidad. La iglesia, la cual es el cuerpo de Cristo. ha sido llamada a apartarse, a formar un pueblo separado; ellos son los santos de esta dispensaci贸n. De acuerdo al uso de estas palabras, todos ellos est谩n santificados. Todos ellos son santos. Debido a que ignoran la posici贸n que tienen en Cristo, muchos cristianos no creen que ellos son santos. Entre los t铆tulos que el Esp铆ritu da a los hijos de Dios, solo hay uno que se usa m谩s que el de santos. Los creyentes son llamados «hermanos» 184 veces, «santos» 62 veces y «cristianos» solamente 3 veces.

C. Los medios de santificaci贸n

1. Por causa de su infinita santidad Dios mismo —Padre, Hijo y Esp铆ritu—es eternamente santificado. 脡l est谩 puesto aparte y separado de todo pecado. 脡l es santo. El Esp铆ritu es llamado Esp铆ritu Santo. 脡l es santificado (Lv. 21:8; Jn. 17:19).

2. Dios —-Padre, Hijo y Esp铆ritu— santifica a otras personas.

a) El Padre santifica (1 Ts. 5:23).
b) El Hijo santifica (Ef. 5:26; He. 2:11; 9:12, 14; 13:12).
c) El Esp铆ritu santifica (Ro. 15:16; 2 Ts. 2:13).
d) Dios el Padre santific贸 al Hijo (Jn. 10:36).
e) Dios santifico a los sacerdotes y al pueblo de Israel (Ex. 29:44; 31:13).
f) La voluntad de Dios es nuestra santificaci贸n (1 Ts. 4:3).
g) Nuestra santificaci贸n de parte de Dios se efect煤a: por medio de nuestra uni贸n con Cristo (1 Co. 1:2, 30); por la Palabra de Dios (Jn. 17:17; cf. 1 Ti. 4:5); por la sangre de Cristo (He. 9:13; 13:12); por el cuerpo de Cristo (He. 10:10); por el Esp铆ritu (1 P. 1:2); por nuestra propia elecci贸n (He. 12:14; 2 Ti. 2:21, 22); por la fe (Hch. 26:18).

3. Dios santifica d铆as, lugares y cosas (Gn. 2:3; Ex. 29:43).

4. El hombre puede santificar a Dios. Esto puede hacerlo al poner a Dios aparte en el pensamiento como un Ser santo. Santificado sea tu nombre> (Mt. 6:9). Sino santificad a Dios el Se帽or en vuestros corazones (1 P. 3:15).

5. El hombre puede santificarse a s铆 mismo. Muchas veces Dios llam贸 a los israelitas a que se santificaran a s铆 mismos. 脡l nos exhorta: «Sed santos porque yo soy santo.» Tambi茅n: «As铆 que, si alguno se limpia de estas cosas [vasos de deshonra e iniquidad], ser谩 instrumento para honra, santificado, 煤til al Se帽or» (2 Ti. 2:21). La auto santificaci贸n se puede realizar solamente por los medios divinamente provistos. Los cristianos son exhortados a presentar sus cuerpos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Ro. 12:1). Se les exhorta a salir de en medio de los hombres y apartarse de ellos (2 Co. 6:17). Teniendo estas promesas, ellos deben limpiarse «de toda contaminaci贸n de carne y de esp铆ritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios> (2 Co. 7:1). «Digo, pues: Andad en el Esp铆ritu, y no satisfag谩is los deseos de la carne» (Ga. 5:16).

6. El hombre puede santificar a personas y cosas. «Porque el marido incr茅dulo es santificado en la mujer, y la mujer incr茅dula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serian inmundos, mientras que ahora son santos (santificados» (1 Co. 7:14). Mois茅s santific贸 al pueblo (Ex. 19:14). «Y santificaron la casa de Jehov谩» (2 Cr. 29:17).

7. Una cosa puede santificar a otra. «Porque ¿Cu谩l es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?» «¿Cu谩l es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?» (Mt. 23:17, 19).

En esta limitada consideraci贸n de las Escrituras sobre el tema de la santificaci贸n y la santidad se hace evidente que el significado de la palabra es separar con un prop贸sito santo. Lo que es puesto aparte no siempre es purificado. A veces, lo que es separado puede participar del car谩cter de santidad, y en otras ocasiones esto es imposible, como cuando se trata de cosas inanimadas. Sin embargo, una cosa que en s铆 misma no puede ser santa ni tampoco no santa, es tan santificada cuando Dios la separa como lo es una persona cuyo car谩cter moral puede ser transformado. Tambi茅n es evidente que, cuando estas cualidades morales existen, la limpieza y purificaci贸n son requeridas, aunque no siempre (1 Co.7:14).

D. Los tres aspectos principales de la santificaci贸n

Aunque el Antiguo Testamento contiene una extensa revelaci贸n de la doctrina de la santificaci贸n, especialmente relacionada con la ley de Mois茅s e Israel, el Nuevo Testamento proporciona una clara visi贸n de los principales aspectos de la santificaci贸n. El Nuevo Testamento considera tres divisiones de la doctrina: 1) santificaci贸n posici贸nal, 2) santificaci贸n experimental, 3) santificaci贸n final.

1. La santificaci贸n posicional es una santificaci贸n y una santidad que se efect煤a por Dios a trav茅s del cuerpo y la sangre derramada de nuestro Se帽or Jesucristo. Los creyentes han sido redimidos y purificados en su preciosa sangre; se nos han perdonado todos nuestros pecados y hemos llegado a ser justos por medio de nuestra identificaci贸n con 脡l; justificados y purificados. Ellos son los hijos de Dios. Y todo esto indica una separaci贸n y clasificaci贸n profunda y eterna, por medio de la gracia salvadora de Cristo. Esta basada sobre los hechos de una posici贸n que son una verdad para cada cristiano. De ah铆 que se dice que cada cristiano esta posicionalmente santificado y es un santo delante de Dios. Esta posici贸n no tiene otra relaci贸n con la vida diana del creyente que la de poder inspirarle a vivir santamente. De acuerdo a las Escrituras, la posici贸n del cristiano en Cristo es el incentivo m谩s poderoso para una vida de santidad.

Las grandes ep铆stolas doctrinales observan este orden. Declaran primero las maravillas de la gracia salvadora, y entonces concluyen con una exhortaci贸n a los creyentes para que vivan de acuerdo a la nueva posici贸n que Dios les ha concedido (cf. Ro. 12:1; Ef. 4:1; Col. 3:1). No hemos sido aceptos en nuestros propios m茅ritos; somos aceptados en el Amado. No somos justos en nosotros mismos: 脡l ha sido hecho nuestra justicia. No somos redimidos en nosotros mismos, sino que Cristo ha venido a ser nuestra redenci贸n. No somos santificados posicionalmente por la clase de vida que diariamente estamos viviendo; sino que 脡l nos ha sido hecho nuestra santificaci贸n. La santificaci贸n posicional es tan perfecta como 脡l es perfecto. Del mismo modo como 脡l ha sido puesto aparte, nosotros, los que estamos en 脡l, hemos sido puestos aparte.

La santificaci贸n posicional es tan completa para el m谩s d茅bil como para el m谩s fuerte de los santos. Depende solamente de su uni贸n y posici贸n en Cristo. Todos los creyentes son considerados como « dos santos». Y tambi茅n como «los santificados» (n贸tese Hch. 20:32; 1 Co. 1:2; 6:11; He. 10:10, 14; Jud. 1). La prueba de que, a pesar de su imperfecci贸n, los creyentes est谩n santificados y son, como consecuencia, santos, se encuentra en 1 Corintios. Los cristianos de Corinto viv铆an una vida no santa (1 Co. 5:1-2; 6:1-8), y, sin embargo, dos veces se dice que ellos hab铆an sido santificados (1 Co.1:2; 6:11).

Por su posici贸n, entonces, los cristianos son correctamente llamados «los santos hermanos», y «santos». Ellos han sido «santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez (He. 10:10), y son «nuevos hombres» creados «conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad» (Ef. 4:24). La santificaci贸n posicional y la santidad posicional son santificaci贸n y santidad «verdaderas». En su posici贸n en Cristo, el cristiano es justo y acepto delante de Dios para siempre. Comparado con esto, ning煤n otro aspecto de esta verdad puede tener igual importancia. Sin embargo, no debe concluirse que una persona es santa o santificada solo porque se diga que est谩 en una posici贸n santa o de santificaci贸n.

Aunque todos los creyentes est谩n posicionalmente santificados, no hay referencias en las Escrituras a su vida diaria. El aspecto de la santificaci贸n y la santidad de la vida diaria se encuentra en un conjunto muy diferente de porciones de la Escritura que pueden asociarse bajo el tema de la santificaci贸n experimental.

2. La santificaci贸n experimental es el segundo aspecto de la doctrina en el Nuevo Testamento y tiene que ver con la santificaci贸n como una experiencia para el creyente. As铆 como la santificaci贸n posicional est谩 absolutamente desligada de la vida diaria, as铆 la santificaci贸n experimental est谩 absolutamente desligada de la posici贸n en Cristo. La santificaci贸n experimental puede depender: a) del grado de rendici贸n del creyente a Dios, b) del grado de separaci贸n del pecado, c) del grado del crecimiento espiritual.

a) La santificaci贸n experimental es el resultado de la rendici贸n a Dios. La completa dedicaci贸n de nosotros mismos a Dios es nuestro culto racional: «As铆 que, hermanos, os ruego pon las misericordias de Dios, que present茅is vuestros cuerpos en sacrificio viva, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional» (Ro. 12:1). Hacienda esto, el cristiano es puesto aparte pan su propia elecci贸n. Esta es una voluntaria separaci贸n para Dios y es un aspecto importante de la santificaci贸n experimental. «Mas ahora que hab茅is sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, ten茅is por vuestro fruto la santificaci贸n» (Ro. 6:22).
Lo mismo que en el caso de la justificaci贸n y del perd贸n, la santificaci贸n no se puede experimentar como sentimiento o emoci贸n. Una persona puede disfrutar de paz y tener plenitud de gozo por creer que 茅l est谩 puesto aparte para Dios. As铆 tambi茅n, par el hecho de rendirse a Dios, se hace posible una nueva plenitud del Esp铆ritu, que produce bendiciones antes no conocidas. Esto puede suceder gradual a s煤bitamente. Peno en todo caso no es la santificaci贸n lo que se experimenta; es la bendici贸n del Esp铆ritu realizada a trav茅s de la santificaci贸n o de una separaci贸n para Dios.

b) La santificaci贸n experimental es el resultado de la liberaci贸n del pecado. La Biblia toma en cuenta los pecados de los cristianos de una manera completa. No ense帽a solamente que los que no tienen pecado son salvos; pon el contrario, existe una exacta consideraci贸n de ellos y una abundante provisi贸n pana los pecados de los santos. Esta provisi贸n puede sen preventiva y curativa.

Hay tres provisiones divinas para la prevenci贸n del pecado en el cristiano: 1) La Palabra de Dios con sus claras instrucciones (Sal. 119:11); 2) el ministerio actual de intercesi贸n que Cristo realiza desde el cielo (Ro. 8:34; He. 7:25; cf. Lc. 22:31-32; Jn. 17:1-26); y 3) el poder capacitador del Esp铆ritu que mona en el creyente (Ga. 5:16; Ro. 8:4). Sin embargo, si el cristiano cae en pecado, hay un remedio provisto por Dios, y es el oficio de abogado defensor que Cristo realiza desde el cielo en virtud de su muerte expiatoria. Solamente por este medio pueden ser guardados con seguridad los imperfectos creyentes.

Es imperativo que Dios prevenga el pecado en el caso de cada hijo suyo, por cuanto mientras el creyente est茅 en el cuerpo, conservar谩 su naturaleza ca铆da y ser谩 vulnerable al pecado (Ro. 7:21; 2 Co. 4:7; 1 Jn. 1:8). Las Escrituras no prometen la erradicaci贸n de esta naturaleza; en cambio, promete una victoria permanente, momento a momento, por el poder del Esp铆ritu (Ga. 5:16-23). Esta victoria ser谩 realizada cuando se la reclame por fe y se cumplan las condiciones necesarias para una vida llena del Esp铆ritu.

Jam谩s se dice que la naturaleza pecaminosa misma haya muerto. Fue crucificada, muerta y sepultada con Cristo; pero puesto que esto sucedi贸 hace dos mil a帽os y a煤n la vemos en acci贸n, la expresi贸n se refiere a un juicio divino contra la naturaleza pecaminosa que fue ejecutado en Cristo cuando 脡l «muri贸 al pecado». No existe una ense帽anza b铆blica en el sentido de que algunos cristianos han muerto al pecado y otros no. Los pasajes incluyen a todos los que son salvos (Ga. 5:24; Cal. 3:3). En la muerte de Cristo todos los creyentes han muerto al pecado; pero no todos los creyentes han tomado posesi贸n de las riquezas provistas en aquella muerte. No se nos pide que muramos experimentalmente, o que pongamos en pr谩ctica su muerte; se nos pide que nos «consideremos» muertos al pecado. Esta es responsabilidad humana (Ro. 6:1-14).

Toda victoria sobre el pecado es en s铆 misma una separaci贸n hacia Dios y, por lo tanto, es una santificaci贸n. Esa victoria debiera ir en aumento a medida que el creyente se va dando cuenta de su incapacidad y comienza a maravillarse en el poder divino.

c) La experiencia de la santificaci贸n est谩 relacionada con el crecimiento cristiano. A los cristianos les falta madurez en la sabidur铆a, el conocimiento, la experiencia y la gracia. Se les dice que deben crecer en todas estas cosas, y ese crecimiento debe sen manifiesto. Deben crecer €en la gracia y el conocimiento de nuestro Se帽or y Salvador Jesucristo» (2 P. 3:18). Al contemplan la gloria del Se帽or como en un espeja, «omos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, coma par el Esp铆ritu del Se帽or» (2 Co. 3:18). Esta transformaci贸n tendr谩 el efecto de ponerlos cada vez m谩s lejos del pecado. En ese sentido ser谩n m谩s santificados.

El cristiano puede ser «irreprensible», aunque no se puede decir que no tiene faltas. El ni帽o que con mucho trabajo hace sus primeras letras en un cuaderno es irreprensible en la tarea realizada, pero su trabajo no es perfecto. Podemos caminar en la medida completa de nuestro entendimiento actual; sin embargo, sabemos que no vivimos a la altura de la mayor luz y experiencia que tendremos ma帽ana. Hay perfecci贸n dentro de la imperfecci贸n. Nosotros, siendo tan imperfectos, tan faltos de madurez, tan dadas al pecada, podemos «permanecen en 脡l»

3. Santificaci贸n definitiva es aquel aspecto relacionado con nuestra perfecci贸n final, y la poseeremos en La gloria. Por su gracia y par su poder transformador, 脡l nos habr谩 transformada de tal modo —esp铆ritu, alma y cuerpo— que seremos coma 茅l es, seremos «cnformadas a su imagen» Entonces nos har谩 entrar «prfectos»en la presencia de su gloria. Su esposa estar谩 libre de toda «mncha y arruga» Par lo tanto, es propia que nos «abstengamos de toda apariencia de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, esp铆ritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Se帽or Jesucristo» (1 Ts. 5:22-23).

PREGUNTAS

1. ¿Por qu茅 es necesario tener una comprensi贸n correcta de la doctrina de la santificaci贸n?

2. ¿Cu谩l es el sentido b谩sico de la santificaci贸n en las Escrituras y qu茅 palabras se usan para expresarla?

3. ¿Cu谩les son los peligros de interpretar la doctrina de la santificaci贸n por la experiencia?

4. ¿C贸mo se puede relacionar adecuadamente la doctrina de la santificaci贸n con otras doctrinas b铆blicas?

5. ¿Hasta qu茅 punto se menciona en la Biblia la santificaci贸n en sus diversas formas?

6. ¿Implica la santificaci贸n una perfecci贸n total en relaci贸n al pecado, a una decisi贸n de llegar a la santidad?

7. ¿Hasta qu茅 punto est谩 relacionada la santificaci贸n con la calidad de nuestra vida cotidiana?

8. ¿Por qu茅 la santidad no est谩 sujeta a progresos?

9. ¿En qu茅 sentido se dice que Dios Padre, Hijo y Esp铆ritu Santo santifican a las personas?

10. ¿En qu茅 sentido santifica Dios los d铆as, lugares y cosas?

11. ¿En qu茅 sentido puede un hombre santificar a Dios?

12. ¿En qu茅 sentido puede un hombre santificarse a si misma?

13. ¿.Es posible que un hombre santifique personas y cosas?

14. ¿C贸mo puede una cosa santificar a otra cosa?

15. ¿C贸mo se relaciona la santificaci贸n a la purificaci贸n de un objeto, en sus diversos usos?

16. ¿Cu谩les son los tres aspectos importantes de la santificaci贸n?

17. ¿C贸mo se efect煤a la santificaci贸n posicional?

18. ¿Cu谩l es la relaci贸n entre santificaci贸n posicional y vida santa en las ep铆stolas doctrinales?

19. ¿Hasta qu茅 punto est谩 la santificaci贸n posicional inmediatamente completa para cada hijo de Dios?

20. ¿Cu谩l es la diferencia entre santificaci贸n experimental y santificaci贸n posicianal?

21. ¿De qu茅 factores depende la santificaci贸n experimental?

22. ¿Qu茅 relaci贸n han entre Ia rendici贸n a Dios y la santificaci贸n experimental?

23. ¿Qu茅 relaci贸n hay entre la santificaci贸n experimental y las emociones?

24. ¿Cu谩l es la relaci贸n entre la santificaci贸n experimental y la liberaci贸n del pecado?

25. ¿Cuales son las tres provisiones de Dios para que el cristiano pueda prevenir el pecado?

26. Hacer un contraste entre el m茅todo divino pana la liberaci贸n del pecado con el m茅todo sugerido de la erradicaci贸n de la naturaleza pecaminosa del hombre.

27. ¿Es verdadero afirmar que algunos cristianos han muerto al pecado y otras no?

28. ¿Que significa el mandamiento de que nos «consideremos» muertos al pecado?

29. ¿En qu茅 forma est谩 relacionada la santificaci贸n experimental con el crecimiento cristiano?

30. ¿Cu谩l es la diferencia entre afirmar que un cristiano es «irreprensible» y afirmar que es perfecto?

31. Hacer un contraste entre nuestra experiencia actual de santificaci贸n y nuestra santificaci贸n definitiva en los cielos.

32. Hacer un contraste entre la posici贸n y estado espiritual actual del creyente y su posici贸n y estado en el cielo.


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Cuatro aspectos de la justicia

Una diferencia vital entre Dios y el hombre que la Escritura enfatiza es que Dios es justo (1 Jn. 1:5), mientras que, seg煤n Romanos 3:10, el cargo fundamental hecho a los seres humanos es que <>. De la misma manera, una de las glorias de la gracia divina es el hecho de que una justicia perfecta, semejante a la blanca e inmaculada vestidura de una novia, ha sido provista en Cristo y es gratuitamente concedida a todos los que creen en 脡l (Ro. 3:22).

Las Escrituras distinguen cuatro aspectos de la justicia.

A. DIOS ES JUSTO

Esta justicia de Dios es invariable e inmutable (Ro. 3:25, 26). 脡l es infinitamente justo en su propio Ser e infinitamente justo en todos sus caminos.

Dios es justo en su Ser. Es imposible que 脡l se desv铆e de su propia justicia, ni siquiera como por una <> (Stg. 1:17). 脡l no puede mirar el pecado con el m谩s m铆nimo grado de tolerancia. Por consiguiente, puesto que todos los hombres son pecadores, tanto por naturaleza como por pr谩ctica, el juicio divino ha venido sobre todos ellos para condenaci贸n. La aceptaci贸n de esta verdad es vital para llegar a un correcto entendimiento del evangelio de la gracia divina.

Dios es justo en sus caminos. Debe tambi茅n reconocerse que Dios es incapaz de considerar con ligereza o con 谩nimo superficial el pecado, o de perdonarlo en un acto de laxitud o debilidad moral. El triunfo del evangelio no radica en que Dios haya tratado con lenidad o blandura el pecado; sino m谩s bien en el hecho de que todos los juicios que la infinita justicia ten铆a necesariamente que imponer sobre el culpable, el Cordero de Dios los sufri贸 en nuestro lugar, y que este plan que procede de la mente del mismo Dios es, de acuerdo a las normas de su justicia, suficiente para la salvaci贸n de todo el que cree en 脡l. Por medio de este plan Dios puede satisfacer su amor salvando al pecador sin menoscabo de su justicia inmutable; y el pecador, que en s铆 mismo est谩 sin ninguna esperanza, puede verse libre de toda condenaci贸n (Jn. 3:18; 5:24; Ro. 8:1; 1 Co. 11:32).

No es raro que los hombres concept煤en a Dios como un Ser justo; pero donde fallan a menudo es en reconocer que cuando 脡l efect煤a la salvaci贸n del hombre pecador, la justicia de Dios no es ni puede ser atenuada.

B. LA AUTOJUSTICIA DEL HOMBRE

En completa armon铆a con la revelaci贸n de que Dios es justo tenemos la correspondiente declaraci贸n de que ante la mirada de Dios la justicia del hombre (Ro. 10:3) es como <> (Is. 64:6). Aunque el estado pecaminoso del hombre se revela constantemente a trav茅s de las Escrituras, no hay descripci贸n m谩s completa y final que la que se encuentra en Romanos 3:9-18; y debe notarse que, como en el caso de otras evaluaciones b铆blicas del pecado, tenemos aqu铆 una descripci贸n del pecado como Dios lo ve. Los hombres han establecido normas para la familia, la sociedad y el estado; pero ellas no son parte de la base sobre la cual 茅l ha de ser juzgado delante de Dios. En su relaci贸n con Dios los hombres no son sabios compar谩ndose consigo mismos (2 Co. 10:12). Porque no est谩n perdidos solamente aquellos que la sociedad condena, sino los que est谩n condenados por la inalterable justicia de Dios (Ro. 3:23). Por lo tanto, no hay esperanza alguna fuera de la gracia divina; porque nadie puede entrar en la gloria del cielo si no es aceptado por Dios como lo es Cristo. Para esta necesidad del hombre Dios ha hecho una provisi贸n abundante.

C. LA JUSTICIA IMPUTADA DE DIOS

Como se ha recalcado en las discusiones previas en cuanto a la doctrina de la imputaci贸n, la importante revelaci贸n de la imputaci贸n de la justicia de Dios (Ro. 3:22) es esencial que la comprendamos tanto sobre los principios sobre los cuales Dios condena al pecador como sobre los principios sobre los cuales Dios salva al cristiano. Aunque la doctrina es dif铆cil de entender, es importante comprenderla como uno de los mayores aspectos de la revelaci贸n de Dios.

1. El hecho de la imputaci贸n es subrayado en la imputaci贸n del pecado de Ad谩n a la raza humana con el efecto de que todos los hombres son considerados pecadores por Dios (Ro. 5:12-21). Esto se desarrolla m谩s a煤n en el hecho de que el pecado del hombre fue imputado a Cristo cuando 脡l se ofreci贸 coma ofrenda por el pecado del mundo (2 Co. 5:14, 21; He. 2:9; 1 Jn. 2:2). As铆 tambi茅n la justicia de Dios es imputada a todos los que creen, para que ellos puedan permanecer delante de Dios en toda la perfecci贸n de Cristo. Por causa de esta provisi贸n se puede decir de todos los que son salvos en Cristo que ellos son hechos justicia de Dios en 脡l (1 Co. 1:30; 2 Co. 5:21). Siendo que esta justicia es de Dios y no del hombre y que, seg煤n lo afirma la Escritura, ella existe aparte de toda obra u observancia de alg煤n precepto legal (Ro. 3:21), es obvio que esta justicia imputada no es algo que el hombre pueda efectuar. Siendo la justicia de Dios, ella no puede ser aumentada por la piedad de aquel a quien le es imputada, ni tampoco disminuir por causa de su maldad.

2. Los resultados de la imputaci贸n se ven en que la justicia de Dios es imputada al creyente sobre la base de que el creyente est谩 en Cristo por medio del bautismo del Esp铆ritu. A trav茅s de esa uni贸n vital con Cristo por el Esp铆ritu el creyente queda unido a Cristo como un miembro de su cuerpo (1 Co. 12:13), y como un p谩mpano a la Vid verdadera (Jn. 15:1, 5). Por causa de la realidad de esta uni贸n Dios ve al creyente como una parte viviente de su propio Hijo. Por lo tanto, 脡l ama al creyente como ama a su propio Hijo (Ef. 1:6; 1 P. 2:5), y considera que 茅l es lo que su propio Hijo es: la justicia de Dios (Ro. 3:22; 1 Co. 1:30; 2 Co. 5:21). Cristo es la justicia de Dios; por consiguiente, aquellos que son salvos son hechos justicia de Dios por estar en 脡l (2 Co. 5:21). Ellos est谩n completos en 脡l (Co. 2:10) y perfeccionados en 脡l para siempre (He. 10:10, 14).

3. En las Escrituras se nos dan muchas ilustraciones de la imputaci贸n. Dios provey贸 t煤nicas de pieles para Ad谩n y Eva y para obtenerlas fue necesario el derramar sangre (Gn. 3:21). A Abraham le fue imputada justicia por haber cre铆do a Dios (Gn. 15:6; Ro. 4:9-22; Stg. 2:23), y como los sacerdotes del tiempo antiguo se vest铆an de justicia (Sal. 132:9), as铆 el creyente es cubierto con el manto de la justicia de Dios y ser谩 con esa vestidura que estar谩 en la gloria (Ap. 19:8).

La actitud del ap贸stol Pablo hacia Flem贸n es una ilustraci贸n tanto del m茅rito como del dem茅rito imputado. Refiri茅ndose al esclavo On茅simo, dice el ap贸stol: <> (Flm. 17, 18; cf. tambi茅n Job 29:14; Is. 11:5; 59:17; 61:10).

4. La imputaci贸n afecta la posici贸n y no el estado. Existe, por lo tanto, una justicia de Dios, que nada tiene que ver con las obras humanas, que est谩 en y sobre aquel que cree (Ro. 3:22). Esta es la posici贸n eterna de todos los que son salvos. En su vida diaria, o estado, ellos se hallan muy lejos de ser perfectos, y es en este aspecto de su relaci贸n con Dios que deben <> (2 P. 3:18).

5. La justicia imputada es la base de la justificaci贸n. De acuerdo a su uso en el Nuevo Testamento, las palabras <> y <> vienen de la misma ra铆z. Dios declara justificado para siempre a aquel que 脡l ve en Cristo. Este es un decreto equitativo, ya que la persona justificada est谩 vestida de la justicia de Dios. La justificaci贸n no es una ficci贸n o un estado emotivo; sino m谩s bien una consideraci贸n inmutable en la mente de Dios. Al igual que la justicia imputada, la justificaci贸n es por fe (Ro. 5:1), por medio de la gracia (Tit. 3:4-7), y se hace posible a trav茅s de la muerte y resurrecci贸n de Cristo (Ro. 3:24; 4:25). Es permanente e inmutable, pues descansa solamente en los m茅ritos del eterno Hijo de Dios.

La justificaci贸n es m谩s que el perd贸n, porque el perd贸n es la cancelaci贸n de la deuda del pecado, mientras que la justificaci贸n es la imputaci贸n de justicia. El perd贸n es negativo (supresi贸n de la condenaci贸n), en tanto que la justificaci贸n es positiva (otorgamiento del m茅rito y posici贸n de Cristo).

Al escribir de una justificaci贸n por medio de obras, Santiago se refer铆a a la posici贸n del creyente delante de los hombres (Stg. 2:14-26); Pablo, escribiendo de la justificaci贸n por la fe (Ro. 5:1), ten铆a en mente la posici贸n del creyente delante de Dios. Abraham fue justificado delante de los hombres demostrando su fe por medio de sus obras (Stg. 2:21); asimismo, 茅l fue justificado por fe delante de Dios por la justicia que le fue imputada (Stg. 2:23).

D. LA JUSTICIA IMPARTIDA POR EL ESPIRITU

Lleno del Esp铆ritu, el hijo de Dios producir谩 las obras de justicia (Ro. 8:4) del «fruto del Esp铆ritu» (Ga. 5:22-23) y manifestar谩 los dones para el servicio que le han sido dados pon el Esp铆ritu (1 Co. 12:7). Se establece claramente que estos resultados se deben a la obra que el Esp铆ritu realiza en y a trav茅s del creyente. Se hace referencia, por tanto, a un modo de vida que en un sentido es producido por el creyente; mejor dicho, es un modo de vida producido a trav茅s de 茅l por el Esp铆ritu. Para aquellos que <>, la justicia de la ley, la cual en este caso significa nada menos que la realizaci贸n de toda la voluntad de Dios para el creyente, se cumple en ellos.

Esto nunca podr铆a sen cumplido por ellos. Cuando es realizada por el Esp铆ritu, ella no es otra cosa sino la vida que es la justicia impartida por Dios.

PREGUNTAS

1. Con relaci贸n a la justicia, ¿qu茅 diferencia hay entre Dios y el hombre?

2. ¿Cu谩les son los cuatro aspectos de la justicia revelados en las Escrituras?

3. ¿En qu茅 sentidos Dios es completamente justo?

4. ¿Hasta qu茅 punto llega el hombre en su auto justicia y por qu茅 茅sta es insuficiente?

5. ¿Por qu茅 es necesaria para el hombre la justicia imputada de Dios?

6. ¿Cu谩les son los resultados de la imputaci贸n de justicia en el hombre?

7. Proporcionar algunas ilustraciones b铆blicas de la imputaci贸n.

8. ¿De qu茅 manera afecta la imputaci贸n la posici贸n y el estado ante Dios?

9. ¿C贸mo se relaciona la justicia imputada con la justificaci贸n?

10. Contrastar la justificaci贸n y el perd贸n.

11. ¿Cu谩l es la diferencia entre la justificaci贸n por las obras y la justificaci贸n por la fe?

12. ¿Hasta qu茅 punto se extiende la justicia impartida por el Esp铆ritu?


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Salvaci贸n del poder del pecado

A. LIBERACION DEL PECADO UNICAMENTE PARA LOS CRISTIANOS.

Puesto que la salvaci贸n del poder del pecado es una provisi贸n de la gracia de Dios para los que ya son salvos de la culpa y de la pena del pecado, la doctrina que en este cap铆tulo consideramos se limita en su aplicaci贸n solamente a los regenerados. Aunque ya est谩n salvos y seguros en Cristo, los cristianos tienen todav铆a la disposici贸n a pecar y cometer pecados. De esto tenemos pruebas abundantes en las Escrituras y en la experiencia humana. Bas谩ndose en el hecho de que los cristianos pecan, el Nuevo Testamento procede a explicar cu谩l es el camino divinamente trazado para que el hijo de Dios se libere del poder del pecado.

Por suponer que el cristiano no debiera pecar ni tener la inclinaci贸n al pecado, muchos creyentes que no han alcanzado la madurez espiritual se alarman y confunden —y aun dudan de su salvaci贸n— cuando descubren en su vida el poder dominante del pecado. Es una actitud positiva que se preocupen del pecado, debido a la ofensa que 茅ste ocasiona a la santidad de Dios; pero en lugar de poner en duda su salvaci贸n o entregarse a la pr谩ctica del pecado, debieran escudri帽ar lo que Dios en su gracia ha provisto para que los suyos puedan liberarse del dominio del pecado.

Con excepci贸n del plan de salvaci贸n no hay otro tema m谩s importante que demande un conocimiento cabal por la mente humana que el plan divino por el cual un cristiano puede vivir para la gloria de Dios. La ignorancia y el error pueden resultar en un tr谩gico error espiritual. En la predicaci贸n del evangelio existe una gran necesidad de claridad en la exposici贸n de la doctrina b铆blica de la salvaci贸n del poder del pecado.

B. EL PROBLEMA DEL PECADO EN LA VIDA DE UN CRISTIANO.

Habiendo recibido la naturaleza divina (2 P. 1:4), pero reteniendo todav铆a la naturaleza antigua, cada hijo de Dios posee dos naturalezas; la una es incapaz de pecar, y la otra es incapaz de practicar la santidad. La antigua naturaleza, algunas veces llamada «pecado» (significando la fuente del pecado) y «viejo hombre», es una parte de la carne; porque, seg煤n el uso de la Escritura, el t茅rmino carne, cuando se usa en su sentido’ moral, se refiere al esp铆ritu y al alma, como tambi茅n al cuerpo, especialmente en el caso del hombre no regenerado. Por esto es que el ap贸stol declara: «Yo s茅 que en m铆, esto es, en mi carne, no mora el bien» (Ro. 7:18). Por otra parte, teniendo en vista la naturaleza divina que es impartida al creyente, el ap贸stol Juan dice: «Todo aquel que es nacido de Dios permanece en 茅l; y no puede pecar, porque es nacido de Dios» (1 Jn. 3:9). Este vers铆culo ense帽a que todo cristiano que ha nacido de Dios no practica el pecado (el verbo en. el tiempo presente implica una acci贸n continua). Sin embargo, debe observarse que es en esta misma ep铆stola donde se advierte a cada hijo de Dios que no pretenda no poseer una naturaleza pecaminosa (1:8) o que no ha cometido pecado (1:10).

Estas dos Fuentes de actividad que el cristiano tiene en s铆 mismo se consideran tambi茅n en G谩latas 5:17, donde tanto el Esp铆ritu Santo y la carne est谩n activos en incesante y mutuo conflicto: «Porque el deseo de la carne es contra el Esp铆ritu, y el del Esp铆ritu es contra la carne; y 茅stos se oponen el uno al otro.» El ap贸stol no se est谩 refiriendo en estas palabras al cristiano carnal, sino al que es m谩s espiritual, y aun al que no est谩 satisfaciendo la concupiscencia de la carne (G谩. 5:16). Este conflicto existe ciertamente en el cristiano espiritual, y si 茅l se ve libre de los efectos y concupiscencias de la carne, es porque est谩 caminando bajo la direcci贸n del Esp铆ritu.

C. La ley como una norma de vida.

Para comprender el programa de Dios para la liberaci贸n del poder del pecado, es importante distinguir entre la ley y la gracia como reglas de vida. La palabra «ley» se usa en la Escritura con muchos sentidos diferentes. Algunas veces se usa como regla de vida. Cuando se usa en este sentido, la palabra tiene varios significados.

1. Los Diez Mandamientos; escritos por el dedo de Dios sobre tablas de piedra (Ex. 31:18).

2. Todo el sistema de gobierno de Israel que inclu铆a los mandamientos (Ex. 20:1-26), las leyes (Ex. 21:1 - 24:11) y las ordenanzas (Ex. 24:12 - 31:18).

3. Los principios de gobierno del aun futuro reino del Mes铆as sobre la tierra, los cuales est谩n contenidos en la Ley y los profetas (MT. 5:1 - 7:29; Cf. 5:17, 18; 7:12).

4. Algunos aspectos de la voluntad revelada de Dios a los hombres (Ro. 7:22, 25; 8:4).

5. Algunas reglas de conducta establecidas por los hombres para su propio gobierno (Mt. 20:15; Lc. 20:22; 2 Ti. 2:5). La palabra «ley» es usada tambi茅n algunas veces como una fuerza en operaci贸n (Ro. 7:21; 8:2).

6. En el Antiguo Testamento especialmente, la ley es presentada tambi茅n como un pacto de obras. Bajo este concepto de ley, su alcance se extiende m谩s all谩 de los escritos del sistema mosaico, e incluye toda acci贸n humana intentada (en conformidad a la ense帽anza de la Escritura o no) con el objeto de conseguir el favor de Dios. La f贸rmula de la ley es:

«Si hac茅is el bien, yo os bendecir茅.» As铆, el ideal supremo de una buena conducta —si se emprende con el prop贸sito de conseguir el favor de Dios en lugar de ser una manifestaci贸n de la seguridad del favor por medio de Cristo— se convierte en algo puramente legal en su car谩cter.

7. La ley se presenta tambi茅n como un principio de dependencia sobre la carne. La ley no provee capacidad para su observancia. No se esperaba m谩s de sus mandamientos de lo que el hombre natural pod铆a hacer. Sin embargo, todo lo que es acometido en la carne, es legal en su naturaleza: los mandamientos contenidos en la ley, las exhortaciones de la gracia, o cualquier actividad espiritual.

D. La gracia como regla de vida.

Para el hijo de Dios bajo la gracia, cada aspecto de la ley ha sido eliminado (Jn. 1:16, 17; Ro. 6:14; 7:1-6; 2 Co. 3:1-18; G谩. 3:19-25; Ef. 2:15; Col. 2:14).

1. Las ordenanzas legales del sistema mosaico y los mandamientos instituidos para el gobierno del reino no son ahora las gu铆as principales del cristiano. Han sido reemplazados por una regla de conducta nueva y de gracia que incluye en s铆 misma todo lo que es vital en la ley, aunque la reafirma bajo el orden y el car谩cter de la gracia.

2. El hijo de Dios bajo la gracia ha sido liberado del peso de un pacto de obras. Ahora 茅l no lucha para ser aceptado, sino que es libre como uno que es aceptado en Cristo (Ef. 1:6).

3. El hijo de Dios no est谩 llamado ahora a vivir por la energ铆a de su propia carne. El ha sido liberado de este rasgo de la ley y puede vivir en el poder del Esp铆ritu. Desde que la ley escrita fue dada a Israel, ella pudo liberarse de los mandamientos escritos de Mois茅s solamente por la muerte de Cristo. Sin embargo, tanto el jud铆o como el gentil fueron liberados por esa muerte del desesperado principio del m茅rito humano y del vano esfuerzo de la carne.

4. En contraste con la ley, la palabra «gracia» se refiere al favor inmerecido que representa el m茅todo divino de tratamiento con el hombre que fue introducido con Ad谩n. Bajo la gracia, Dios no trata a los hombres como ellos se lo merecen, sino que con una misericordia y gracia infinitas, sin hacer referencia• a lo que realmente merecen. Esto es libre de hacerlo sobre la base de que el justo castigo por el pecado, que de otro modo su santidad podr铆a imponer sobre los pecadores como retribuci贸n a sus hechos, fue satisfecho por el Hijo de Dios.

Aunque el pueblo de Israel experiment贸 la gracia de muchas maneras, como regla de vida ellos pasaron de una relaci贸n de gracia con Dios a una relaci贸n legal con Dios. Cuando aceptaron la ley, como se aprecia en 脡xodo 19:3-25, ellos neciamente presumieron que podr铆an guardar la ley de Dios completamente ignorando su necesidad de la gracia como la 煤nica base posible de ser aceptado delante de Dios. La experiencia de Israel bajo la ley, por consiguiente, demuestra a todos los hombres la imposibilidad de ser liberado del poder del pecado por medio de la ley como principio.

5. En contraste con la ley, la gracia es revelada en tres aspectos diferentes: a) salvaci贸n por gracia, b) seguridad por medio de la gracia, y c) la gracia como una regla de vida para el salvado.

a) Dios salva a los pecadores por gracia, y no hay otro camino de salvaci贸n ofrecido a los hombres (Hch. 4:12). La gracia salvadora es el amor sin l铆mites y libre de Dios por el perdido en conformidad con las exactas e invariables demandas de su propia justicia a trav茅s del sacrificio sustitutorio de Cristo. La gracia es m谩s que el amor; es amor que libera y hace al cristiano triunfante sobre el justo juicio de Dios contra el pecador.
Cuando El salva a un pecador por gracia, es necesario que Dios termine con cada pecado, porque de otro modo 茅stos demandar铆an un juicio y as铆 dificultar铆an su gracia. Esto es lo que El ha hecho en la muerte de su Hijo. Tambi茅n es necesario que cada obligaci贸n sea satisfecha, con este objeto la salvaci贸n ha sido efectuada como un absoluto regalo de Dios (Jn. 10:28; Ro. 6:23; Ef. 2:8). Adem谩s, es necesario que todo m茅rito humano sea eliminado, para que ninguna cosa que Dios realice est茅 basada en ning煤n modo en los m茅ritos de los hombres y no en su gracia soberana solamente (Ro. 3:9; 11:32; G谩. 3:22). Ya que todo elemento humano est谩 excluido, el evangelio de la gracia es la proclamaci贸n de la gracia poderosa, redentora y transformadora de Dios, la cual ofrece vida y gloria eternas a todo aquel que cree.
b) El programa divino de la seguridad por medio de la gracia demuestra que 煤nicamente por medio de la gracia Dios guarda a aquellos que son salvos. Habiendo provisto un camino por el cual El puede actuar libre de sus propias demandas de justicia contra el pecado; habiendo dispuesto la retribuci贸n de cada acci贸n humana, y habiendo puesto a un lado eternamente todo m茅rito humano, Dios ha de continuar el ejercicio de su gracia hacia el salvado para darle la seguridad de su protecci贸n eterna. Esto es lo que El hace y al hijo de Dios se le dice que est谩 en la gracia (Ro. 5:2;1 P. 5:12).
c) Dios tambi茅n provee una regla de vida para el salvado basada 煤nicamente en el principio de la gracia. Dios ense帽a a aquellos que est谩n salvados y seguros la manera c贸mo deben vivir en la gracia y c贸mo vivir para su eterna gloria. Del mismo modo como la ley ha provisto una completa regla de conducta para Israel, as铆 Dios ha provisto una completa regla de conducta para el cristiano. Puesto que todas las reglas de vida que est谩n presentadas en la Biblia son completas en s铆 mismas, no es necesario que sean combinadas. Por lo tanto, el hijo de Dios no est谩 bajo la ley como una regla de vida, sino bajo los consejos de la gracia. Lo que 茅l hace bajo la gracia no tiene como objetivo conseguir el favor de Dios, sino porque 茅l ya ha sido aceptado en el Amado. El no est谩 confiando en la energ铆a de la carne, sino en la manifestaci贸n del poder del Esp铆ritu. Es una vida que se vive sobre el principio de fe: «Mas el justo por su fe vivir谩.» Estos principios est谩n declarados en los evangelios y en las ep铆stolas.

E. EL UNICO CAMINO DE VICTORIA.

Se han sugerido varias ense帽anzas que pretender se帽alar el camino por el cual el cristiano puede liberarse del poder del pecado.

1. Se ha dicho que el cristiano ser谩 impulsado a vivir para la gloria de Dios si observa suficientes reglas de conducta. Este principio legalista est谩 condenado al fracaso porque hace que la victoria dependa de la misma carne de la cual se busca la liberaci贸n (Ro. 6:14).

2. Se ha afirmado muchas veces que el cristiano debe buscar la erradicaci贸n de la vieja naturaleza, para as铆 quedar permanentemente libre del poder del pecado. Pero esta teor铆a tiene sus objeciones:

a) No hay base b铆blica para la ense帽anza de que la naturaleza ad谩mica pueda erradicarse.
b) La vieja naturaleza es una parte de la carne, y es claro que ella debe tratarse en la misma forma en que Dios trata a la carne. La carne es uno de los tres poderosos enemigos del cristiano: el mundo, la carne y el Diablo. Dios no erradica el mundo, o la carne, o el Diablo; pero provee la victoria sobre estos enemigos, por medio del Esp铆ritu (G谩. 5:16; 1 Jn. 4:4; 5:4). De manera semejante, El da la victoria sobre la vieja naturaleza, por medio del Esp铆ritu (Ro. 6:14; 8:2).
c)
Ninguna experiencia humana actual confirma la teor铆a de la erradicaci贸n, y si esta teor铆a fuera verdadera, los padres en este estado engendrar铆an hijos no afectados por la ca铆da.
d) Cuando se acepta la teor铆a de la erradicaci贸n no hay lugar ni significado alguno para el ministerio del Esp铆ritu que mora en cada hijo de Dios. Muy por el contrario, los cristianos m谩s espirituales son advertidos de la necesidad de andar en el Esp铆ritu, rindi茅ndose a la voluntad de Dios, impidiendo que el pecado reine en sus cuerpos mortales, mortificando las obras de la carne y permaneciendo en el Se帽or.

3. Algunos cristianos suponen que, aparte del Esp铆ritu y simplemente por el hecho de que ya son salvos, podr谩n vivir para la gloria de Dios. En Romanos 7:15 - 8:4 el ap贸stol testifica de su propia experiencia con esta teor铆a. El afirma que conoc铆a lo que era el bien, pero 茅l no sab铆a c贸mo llevar a cabo lo que conoc铆a (7:18). Por lo tanto, lleg贸 a las siguientes conclusiones:

a) Que aun cuando 茅l procuraba hacer lo mejor, era siempre derrotado por una ley que a煤n estaba presente en sus miembros, rebel谩ndose contra la ley de su esp铆ritu (7:23);
b) que su estado era espiritualmente miserable (7:24); c) que, aun cuando ya era salvo, lo que le dio la libertad fue la ley del Esp铆ritu de vida en Cristo Jes煤s, y no sus propias obras (8:2);
d)
que la completa voluntad de Dios se cumple en el creyente, pero nunca por el creyente(8:4).

En Romanos 7:25 se declara que la libertad del poder del pecado viene por medio de Jesucristo nuestro Se帽or. Puesto que se trata de un problema que ata帽e a la santidad de Dios, la liberaci贸n del poder del pecado puede venir solamente por medio de Jesucristo. El Esp铆ritu Santo no podr铆a ejercer dominio sobre una naturaleza ca铆da que todav铆a no estuviese juzgada; pero en Romanos 6:1-10 se afirma que la naturaleza ca铆da del creyente fue ya juzgada al ser crucificada, muerta y sepultada con Cristo, lo que hizo posible para el Esp铆ritu dar la victoria. Debido a esta provisi贸n de la gracia de Dios, el creyente puede caminar en el poder de un nuevo principio de vida que consiste en dependen solamente del Esp铆ritu, reconoci茅ndose a s铆 mismo muerto en verdad al pecado (6:4, 11). Por lo tanto, la liberaci贸n del poder del pecado es por el Esp铆ritu y por medio de Cristo.

F. Victoria por el Esp铆ritu Santo.

Como se ha dicho en los estudios anteriores sobre la doctrina del Esp铆ritu Santo, un creyente puede ser liberado del poder del pecado por el Esp铆ritu Santo.

«Si est谩is caminando por medio del Esp铆ritu, no satisfar茅is los deseos de la carne» (G谩. 5:16, lit.). La salvaci贸n del poder del pecado, al igual que la salvaci贸n de la pena del pecado, es de Dios y, desde un punto de vista humano, depende de una actitud de fe, as铆 como la salvaci贸n de la pena del pecado depende de un acto de fe. El que ha sido justificado vivir谩 por fe —fe que depende del poder de otro— y la persona justificada no conocer谩 una 茅poca en esta vida cuando necesite depender menos del Esp铆ritu.

Existen tres razones para una vida de dependencia del Esp铆ritu.

1. Bajo las ense帽anzas de la gracia el creyente se encuentra ante una norma de vida que humanamente es imposible alcanzar. Siendo un ciudadano de los cielos (Fil. 3:20, un miembro del cuerpo de Cristo (Ef. 5:30) y un miembro de la familia de Dios (Ef. 2:19; 3:15), el cristiano es llamado a vivir de acuerdo a su elevada posici贸n celestial. Puesto que este modo de vida es sobrehumano (Jn. 13:34; 2 Co. 10:5; Ef. 4:1-3, 30; 5:20; 1 Ts. 5:16-17; 1 P. 2:9), el hijo de Dios debe depender completamente del Esp铆ritu que mora en su coraz贸n (Ro. 8:4).

2. El cristiano se enfrenta a Satan谩s, el pr铆ncipe de este mundo. A causa de esto, debe fortalecerse en «el Se帽or y en el poder de su fuerza» (Ef. 6:10-12; 1 Jn. 4:4; Jud. 9).

3. El cristiano posee la vieja naturaleza, la cual le es incapaz de controlar.

La Escritura revela que no solamente Dios nos salva de la culpa del pecado, sino que tambi茅n nos libera del poder del pecado. Finalmente, cuando el cristiano se encuentre en el cielo, ser谩 liberado de la presencia del pecado.

PREGUNTAS

1. ¿Por qu茅 la liberaci贸n del pecado es para los cristianos 煤nicamente?

2. ¿Hasta qu茅 punto el pecado es un problema para los cristianos?

3. ¿Qu茅 evidencia se da en la Escritura de que el cristiano tiene dos naturalezas?

4. ¿De qu茅 manera se relaciona el Esp铆ritu Santo con la vieja naturaleza?

5. ¿Cu谩les son algunos de los sentidos en que la palabra «ley» es usada en la Biblia?

6. ¿Hasta qu茅 punto falla la ley en proporcionar capacidad para su observancia?

7. ¿Por qu茅 el cristiano no est谩 bajo el sistema de la ley mosaica?

8. ¿Por qu茅 un cristiano no lucha para ser aceptado por Dios?

9. ¿Por qu茅 un hijo de Dios no debe intentar vivir por medio de la energ铆a de su propia carne?

10. Comparar las relaciones de Israel con la gracia como regla de vida con la relaci贸n de la iglesia con la gracia como regla de vida.

11. ¿Hasta qu茅 punto se revela la gracia en la «salvaci贸n por gracia», y cu谩l es la parte de Dios?

12. ¿C贸mo se relaciona la gracia con la seguridad de un creyente?

13. ¿De qu茅 manera es la gracia una regla completa de vida?

14. ¿Por qu茅 es la ley un principio destinado al fracaso?

15. ¿Qu茅 objeciones pueden hacerse ante la teor铆a de que la antigua naturaleza puede ser erradicada?

16. ¿Por qu茅 es err贸neo el planteamiento de que solamente porque uno es salvo puede llevar una vida cristiana f谩cil?

17. ¿A trav茅s de qu茅 medios es posible la liberaci贸n del poder del pecado y c贸mo est谩 relacionada a Jesucristo y al Esp铆ritu Santo?

18. ¿De qu茅 manera la salvaci贸n del poder del pecado depende de la fe?

19. ¿De qu茅 forma las inalcanzables normas de vida para un creyente hacen necesaria una vida de dependencia del Esp铆ritu que mora en el creyente?

20. ¿De qu茅 forma el poder de Satan谩s se relaciona con la liberaci贸n del creyente?

21. ¿Por qu茅 se necesita la liberaci贸n del poder de la antigua naturaleza?

22. Contrastar el alcance presente de la liberaci贸n del pecado con el que existir谩 en el cielo.


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