s谩bado, 28 de febrero de 2009

Dios el Padre

A. EL PADRE COMO LA PRIMERA PERSONA

Se indica que hay tres Personas en la Trinidad -el Padre, el Hijo y el Esp铆ritu Santo-y que ellas son un solo Dios. La Primera Persona es designada como el Padre. Por lo tanto, el Padre no es la Trinidad, el Hijo no es la Trinidad y el Esp铆ritu tampoco es la Trinidad. La Trinidad incluye las tres Personas. Aunque la doctrina del Padre, el Hijo y el Esp铆ritu Santo est谩 presentada en el Antiguo Testamento y estos t茅rminos se dan a las Personas de la Trinidad, el Nuevo Testamento define y revela la doctrina total. Y en esta revelaci贸n neotestamentaria el Padre aparece eligiendo, amando y dando; el Hijo se revela sufriendo, redimiendo y sustentando; mientras que el Esp铆ritu se manifiesta regenerando, impartiendo poder y santificando. La revelaci贸n del Nuevo Testamento se centraliza en revelar a Jesucristo, pero a la vez, presentando a Cristo como el Hijo de Dios, la verdad de Dios el Padre es de esta manera revelada. Dado el orden irreversible del Padre mandando y comisionando al Hijo, y el Hijo mandando y comisionando al Esp铆ritu Santo, el Padre se designa correctamente en teolog铆a como la Primera Persona sin rebajar en ninguna manera la inefable deidad de la Segunda o la Tercera Persona.

En la revelaci贸n concerniente a la paternidad de Dios pueden observarse cuatro aspectos diferentes:

1) Dios como el Padre de toda la creaci贸n

2) Dios el Padre por relaci贸n 铆ntima;

3) Dios como el Padre de nuestro Se帽or Jesucristo, y 4) Dios como el Padre de todos los que creen en Jesucristo como Salvador y Se帽or.

B. LA PATERNIDAD SOBRE LA CREACION

Aunque las tres Personas participaron en la creaci贸n y sostenimiento del universo f铆sico y de las criaturas que existen en 茅l, la Primera Persona, o sea Dios el Padre, en una manera especial es el Padre de toda la creaci贸n. De acuerdo a Efesios 3:14-15, Pablo escribe: «Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Se帽or Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra.» Aqu铆 toda la familia de criaturas morales, incluyendo 谩ngeles y hombres, son declaradas para constituir una familia de la cual Dios es el Padre. De una manera similar, en Hebreos 12:9 la Primera Persona es nombrada como «el Padre de los esp铆ritus», lo que parece otra vez incluir todos los seres morales tales como 谩ngeles y hombres.

De acuerdo a Santiago 1:17, la Primera Persona es el «Padre de las luces», una expresi贸n peculiar que parece indicar que 脡l es el originador de toda luz espiritual. En Job 38:7 los 谩ngeles se describen como hijos de Dios (Job 1:6; 2:1). A Ad谩n se le refiere como de Dios por creaci贸n en Lucas 3:38, por implicaci贸n, un hijo de Dios. Malaqu铆as 2:10 hace la pregunta: « ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?»

Pablo, dirigi茅ndose a los atenienses en la colina de Marte, lo incluy贸 en este argumento: «Siendo, pues, linaje de Dios» (Hch. 17:29). En 1 Corintios 8:6 se hace la declaraci贸n: «Para nosotros, sin embargo, s贸lo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas.»

En las bases de estos textos hay suficiente campo para concluir que la Primera Persona de la Trinidad, como el Creador, es el Padre de toda la creaci贸n, y que todas las criaturas que tienen vida f铆sica deben su origen a 脡l. Solamente en este sentido es correcto referirse a la paternidad universal de Dios. Todas las criaturas participan en este sentido en la hermandad universal de la creaci贸n. Esto no justifica, sin embargo, el mal uso de esta doctrina por los te贸logos liberales para ense帽ar la salvaci贸n universal, o que cada hombre tiene a Dios como su Padre en un sentido espiritual.

C. LA PATERNIDAD POR UNA 脥NTIMA RELACION

El concepto y relaci贸n del padre y el hijo se usan en el Antiguo Testamento en muchas instancias para relacionar a Dios con Israel. De acuerdo a 脡xodo 4:22, Mois茅s instruy贸 al Fara贸n: «Jehov谩 ha dicho as铆: Israel es mi hijo, mi primog茅nito.» Esto era m谩s que ser meramente su Creador y era menos que decir que ellos eran regenerados, pues no todo Israel ten铆a vida espiritual. Afirma una relaci贸n especial de cuidado divino y solicitud para con Israel similar a la de un padre hacia un hijo.

Prediciendo el favor especial sobre la casa de David, Dios revel贸 a David que su relaci贸n hacia Salom贸n ser铆a como de un padre hacia un hijo. El dijo a David: «Yo le ser茅 a 茅l padre, y 茅l me ser谩 a mi hijo» (2 S.7:14). En general, Dios declara que su cuidado como un Padre ser谩 sobre todos quienes conf铆an en El como su Dios. De acuerdo al Salmo 103:13, la declaraci贸n se hace: «Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehov谩 de los que le temen.»

D. EL PADRE DE NUESTRO SE脩OR JESUCRISTO

La revelaci贸n m谩s importante y extensa con respecto a la paternidad de Dios se relaciona con la vinculaci贸n de la Primera Persona a la Segunda Persona. La Primera Persona se describe como «el Dios y Padre de Nuestro Se帽or Jesucristo» (Ef. 1:3). La revelaci贸n teol贸gica m谩s comprensiva del Nuevo Testamento es que Dios el Padre, la Primera Persona, es el Padre del Se帽or Jesucristo, la Segunda Persona.

El hecho de que Jesucristo en el Nuevo Testamento se refiere frecuentemente como el Hijo de Dios, y que los atributos y obras de Dios le son constantemente asignados, constituye de una vez la prueba de la deidad de Jesucristo y la doctrina de la Trinidad como un todo, con Cristo como la Segunda Persona en relaci贸n a la Primera Persona, como un hijo est谩 relacionado a un padre.

Los te贸logos, desde el siglo l han luchado con una definici贸n precisa de c贸mo Dios es el Padre de la Segunda Persona. Obviamente los t茅rminos «padre» e «hijo» son usados de parte de Dios para describir la 铆ntima relaci贸n de la Primera y Segunda Persona, sin cumplir necesariamente todos los aspectos que ser铆an verdaderos en una relaci贸n humana de padre e hijo. Esto es especialmente evidente en el hecho de que ambos -el Padre y el Hijo- son eternos. El error de Arrio en el siglo IV, que el Hijo fue el primero de todos los seres creados, fue denunciado por la Iglesia temprana como una herej铆a, en vista del hecho de que la Segunda Persona es tan eterna como la Primera Persona.

Algunos te贸logos, mientras que afirmaban la preexistencia de la Segunda Persona, han intentado empezar el papel de la Segunda Persona como un Hijo en alg煤n tiempo en la creaci贸n, en la Encarnaci贸n, o en alg煤n punto subsiguiente de especial reconocimiento hacia la Segunda Persona, como su bautismo, su muerte, su resurrecci贸n o su ascensi贸n. Todos estos puntos de vista, sin embargo, son falsos, ya que la Escritura parece indicar que la Segunda Persona ha sido un Hijo en relaci贸n a la Primera Persona desde toda la eternidad.

La relaci贸n de Padre e Hijo, por lo tanto, se refiere a la deidad y unidad de la Santa Trinidad desde toda la eternidad, en contraste a la Encarnaci贸n, en la cual el Padre estaba relacionado a la humanidad de Cristo, la cual empez贸 en un tiempo. Dentro de la ortodoxia, y en conformidad a ella, las palabras del Credo de Nicena (325 d.C.) -en respuesta a la herej铆a arriana del siglo IV- declaran: «el Unig茅nito Hijo de Dios, engendrado del Padre antes que todos los mundos; Dios de dioses, Luz de luz, Dios absoluto, engendrado, no hecho, siendo de una sustancia con el . En igual manera, el Credo de Atanasio declara: «El Hijo es del Padre solamente; no hecho ni creado, sino engendrado... desde la eternidad de la sustancia del Padre.»

Usando los t茅rminos e para describir la Primera y Segunda Personas, los t茅rminos son elevados a su m谩s alto nivel, indicando unidad de vida, unidad de car谩cter y atributos, y aun una relaci贸n en la cual el Padre pudiera dar y enviar al Hijo, aun cuando esto se relaciona esencialmente con la obediencia del Hijo muriendo en la cruz. La obediencia de Cristo est谩 basada sobre su calidad de Hijo, no en ninguna desigualdad con Dios el Padre en la unidad de la Trinidad.

Mientras que la relaci贸n entre la Primera y la Segunda Personas de la Trinidad es en realidad como la de un padre con su hijo y la de un hijo con su padre (2 Co. 1:3; G谩. 4:4; He. 1:2), el hecho en s铆 de esta relaci贸n ilustra una verdad vital que para hacerse accesible a nosotros condesciende a expresarse en la forma de pensamiento que corresponde a una mente finita.

Aunque brevemente mencionada en el Antiguo Testamento (Sal. 2:7; Is. 7:14; 9:6-7), es una de las ense帽anzas m谩s amplias del Nuevo Testamento, como puede verse en los puntos que se帽alamos a continuaci贸n:

1. Se declara que el Hijo de Dios ha sido engendrado por el Padre (Sal. 2:7; Jn. 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn. 4:9).

2. El Padre reconoce como su Hijo al Se帽or Jesucristo (Mt. 3:17; 17:5; Lc. 9:35).

3. El Se帽or Jesucristo reconoce a la Primera Persona de la Trinidad como su Padre (Mt. 11:27; 26:63-64; Lc. 22:29; Jn. 8:16-29, 33-44; 17:1).

4. Los hombres reconocen que Dios el Padre es el Padre del Se帽or Jesucristo (Mt. 16:16; Mr. 15:39; Jn. 1:34, 49; Hch. 3:13).

5. El Hijo manifiesta su reconocimiento del Padre someti茅ndose a El (Jn. 8:29, 49).

6. Aun los demonios reconocen la relaci贸n que existe entre el Padre y el Hijo (Mt. 8:29).

E. EL PADRE DE TODOS LOS QUE CREEN EN CRISTO

En contraste al concepto de Dios el Padre como el Creador, el cual se extiende a todas las criaturas, est谩 la verdad de que Dios es el Padre, en una manera especial, de aquellos que creen en Cristo y han recibido la vida eterna.

El hecho de que Dios es el Padre de toda la creaci贸n no asegura la salvaci贸n de todos los hombres ni tampoco les da a todos vida eterna. La Escritura declara que hay salvaci贸n s贸lo para aquellos que han recibido a Cristo por la fe como su Salvador. La afirmaci贸n de que Dios el Padre es el Padre de toda la Humanidad, y que hay, por lo tanto, una hermandad universal entre los hombres, no significa que todos son salvos e ir谩n al cielo. La Escritura ense帽a, en lugar de lo anterior, que s贸lo aquellos quienes creen en Cristo para salvaci贸n son hijos de Dios en un sentido espiritual. Esto no es en el terreno de su nacimiento natural dentro de la raza humana, ni en el terreno en el cual Dios es su Creador, sino m谩s bien est谩 basado sobre su nacimiento segundo, o espiritual, nacimiento dentro de la familia de Dios (Jn. 1:12; G谩. 3:26; Ef. 2:19; 3:15; 5:1).

Por medio de la obra de regeneraci贸n que efect煤a el Esp铆ritu Santo, el creyente es hecho un hijo leg铆timo de Dios. Y siendo Dios su Padre en verdad, el redimido es impulsado por el Esp铆ritu a exclamar: «Abba, Padre.» Por haber nacido de Dios, es ya un participante de la naturaleza divina y, sobre la base de ese nacimiento, ha llegado a ser un heredero de Dios y coheredero con Cristo (Jn. 1:12-13; 3:3-6, Ro. 8:16-17; Tit. 3:4-7; 1 P. 1:4). El acto de impartir la naturaleza divina es una operaci贸n tan profunda efectuada en el creyente; que nunca se dice que la naturaleza as铆 impartida pueda removerse por alguna causa.

Al llegar a la consideraci贸n de lo que las Escrituras ense帽an tocante al poder y autoridad de Satan谩s en la actualidad, se dar谩n m谩s pruebas de que todos los hombres no son, por su nacimiento natural, hijos de Dios. Sobre este particular tenemos la evidencia de las m谩s claras y directas ense帽anzas del Se帽or Jesucristo. Refiri茅ndose a los que persisten en su incredulidad, El dice: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo» (Jn. 8:44). Y de manera semejante se expresa cuando, al describir a los no regenerados, dice: «La ciza帽a son los hijos del malo» (Mt. 13:38). El ap贸stol Pablo dice que los no salvos son «hijos de desobediencia» e «hijos de ira» (Ef. 2:2-3).

Debe siempre recalcarse que ning煤n ser humano puede por su propia fuerza convertirse en un hijo de Dios. Esta es una transformaci贸n que s贸lo Dios es capaz de hacer, y El la efect煤a 煤nicamente a base de la sola condici贸n que El mismo ha establecido, es decir, que Cristo sea cre铆do y recibido en su car谩cter de 煤nico y suficiente Salvador (Jn. 1:12).

La paternidad de Dios es una doctrina importante del Nuevo Testamento (Jn. 20:17; 1 Co. 15:24; Ef. 1:3; 2:18; 4:6; Col. 1:12-13; 1 P. 1:3; 1 Jn. 1:3; 2:1, 22; 3:1). La seguridad del amor y el cuidado de nuestro Padre Celestial son un gran consuelo para los cristianos y un est铆mulo a la fe y la oraci贸n.

PREGUNTAS

1. ¿C贸mo son contrastadas las obras del Padre, el Hijo y el Esp铆ritu Santo en el Nuevo Testamento?

2. ¿Cu谩les son los cuatro aspectos distintos de la paternidad de Dios?

3. Resumir la evidencia de que Dios es el Padre de toda la creaci贸n.

4. ¿Qu茅 significa la paternidad de Dios por relaci贸n 铆ntima?

5. Tratar la pregunta de la eternidad de la relaci贸n de padre e hijo entre Dios el Padre y Jesucristo.

6. ¿Cu谩les son algunas de las evidencias que sostienen el concepto de Dios el Padre en relaci贸n a Jesucristo el Hijo?

7. ¿Qu茅 quiere decir que Dios es el Padre de todos los que creen en Cristo?

8. ¿C贸mo un hombre se convierte en un hijo de Dios?

9. ¿Cu谩les son algunos de los resultados de convertirse en un hijo de Dios?

10 ¿En qu茅 error se incurre cuando se dice que todos los hombres son hijos de Dios?

11. ¿C贸mo la paternidad de Dios provee de confortamiento a un creyente en Cristo?

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